En el sector de la hostelería, las camareras de piso desempeñan un papel esencial en la limpieza y organización de las habitaciones y, en general, de todas las instalaciones. Para poder desempeñar estas tareas, uno de los principales equipos de trabajo que utilizan son los carros de transporte conocidos como “carros de lencería”. Estos carros pueden tener un impacto significativo a nivel ergonómico, sobre todo si hablamos de los carros convencionales, no motorizados.

Uso de carros motorizados

Tener en cuenta la evolución de la técnica es uno de los principios de la acción preventiva que se recogen en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

El principal objetivo de la motorización es la reducción de los esfuerzos físicos requeridos para las camareras de piso durante su transporte. Con ella se minimiza la fuerza de empuje o arrastre de los carros, cargados con la lencería de las habitaciones y productos de limpieza. Esto conlleva prevenir lesiones relacionadas con el esfuerzo físico, como dolores musculares y articulares, ya que las camareras de piso no tienen que realizar esfuerzos excesivos ni posturas forzadas para mover el carro en diferentes superficies y desniveles. Uno de los casos prácticos destacados es su uso en zonas con rampas, como puede observarse en este vídeo: Uso de carros de lencería eléctricos en trayectos con rampas. Buenas prácticas para la prevención de TME.

La introducción de carros motorizados también contribuye a una mayor productividad y eficiencia en el trabajo. Al reducir la carga física, se puede optimizar el tiempo, sin que signifique un aumento del requerimiento físico, permitiendo que las tareas se realicen de manera más rápida y eficiente.

La seguridad es una preocupación fundamental en cualquier entorno laboral. Los carros motorizados suelen estar equipados con características de seguridad, como frenos y sistemas de control de velocidad, que permiten al usuario mantener un control completo del equipo en todo momento.

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